UN ÉXITO NACIDO DEL FRACASOAutor: Arthur Miller. Traducción: Eduardo Mendoza. Dirección: Mario Gas. Escenografía: Miguel Ángel Coso, Juan Sanz. Reparto: Jordi Boxaderas, Rosa Renom, Oriol Vila, Pablo Derqui, Carlos García, Fran Capdet, Víctor Valverde, Guillem Motos... Teatro Español. Madrid, 11-VI-2009.
Mario Gas estrenó en catalán esta nueva producción de «Muerte de un viajante». En el Lliure fue recibida con elogios por la crítica. También los merece la traducción al español que ahora congracia al espectador madrileño con un teatro público hecho con ambición sin dar por ello la espalda a la emoción. Por supuesto, el mérito sigue siendo en gran medida de ese inmenso dramaturgo que fue Arthur Miller, que parece que hubiera escrito sobre una crisis mundial que no llegó a ver. Willy Loman, el vendedor atrapado por las deudas y las mentiras, paradigma del «loser», ya sea en 1949 o en 2009. Su tragedia resulta cercana y conmovedora en la traducción de Eduardo Mendoza.
Hace unos años se vio en La Latina otro «Viajante», con un gran Pepe Sacristán en escena. Juan Carlos Pérez de la Fuente optó entonces por un escenario corpóreo. Gas apuesta igualmente por respetar el marco histórico, aunque su realismo es relativo: la escenografía de Miguel Ángel Coso y Juan Sanz, con pantallas rectangulares, da más juego y puede ser a la vez cotidiana, como una casa abierta en sección que se asoma a la intimidad de los Loman, u onírica, como esa calle de Brooklyn que no encuentra su punto de fuga, quizá más cercana a la idea genésica de Miller (una inmensa cabeza que se tragara a los personajes).
Gas refuerza con las imágenes el retrato de la América lanzada a su desarrollismo triunfante de posguerra. Y con la escenografía fortalece lo poderoso de la irrealidad, ese sino que marca a Willy, a su hijo Happy, condenado a repetir los errores del padre, y al mayor, Biff, un paria irremediable.
El montaje sabe extraer lo mejor del texto y hace brillar al reparto, bien dirigido: tremendo el Willy Loman de Jordi Boixaderas, que se crece para mostrar a un hombre común con el sistema sobre sus hombros cansados. Sobresalientes Oriol Vila y Pablo Derqui, que logran rotundos y enérgicos trabajos como Happy y Biff, en dos papeles complejos, y la madre gris y abatida de Rosa Renom. También algunos secundarios, como el rotundo Charley de Camilo García y el muy elegante y tranquilo ganador al que da vida Víctor Valverde como Ben, el hermano de Willy que se fue «a la selva con 17 y salió rico con 21», una presencia fantasmagórica que no escucha ni espera. ¿El signo de los tiempos modernos?
Foto: Pablo Derqui (Biff), Jordi Boixaderas (Willy Loman) y Oriol Vila (Happy) en la obra (Foto de Ros Ribas)






